Una Historia Visual
La tradición andina encuentra unos principios nuevos y radicales de diseño en estas obras únicas en fibra de alpaca. Según un andino nativo, un textil es un ser vivo; él no lo cortaría por el respecto de su vida interna, el antepasado exaltado y el narrador cuya única voz permanente es la imágen. El único caso en el cual suspendería esta creencia es durante un sacrificio. De vez en cuando, un textil fue quemado a cambio de la generosidad divina, una práctica que se ha conservado solamente en algunas grietas ancestrales del Sur del Perú. Más valioso que el oro, las telas decorativas fueron comisionadas de cada hogar como forma de impuesto, que el mismo emperador inca usó y exhibió por solamente un día antes de retirarla por siempre. Demasiado sagrado para ser agarrado por las manos humanas, muchos han sido quemado junto a todo lo que el inca usó o tocó durante ese año. Algunos textiles selectos acompañarían a momias de los emperadores por generaciones después de su muerte. Desfilaron a las momias en las calles de Qosqo como una procesión de la gente viva, adornada con las materias textiles para que los ojos mortales recibieran los mensajes tejidos. Afortunadamente para nosotros que no estuvimos allí para ver el emperador exhibir sus telas preciosas antes de que los destruyeran, la práctica más común del sacrificio textil no era destructiva en absoluto. Efectivamente, los sellaron en cápsulas de tiempo--en las tumbas. Las telas más finas adornaron las tumbas para proporcionar comodidad en el otro mundo. Un recurso extenso de textiles recuperados expone el pensamiento individualista creativo y carga el ojo con la estética de una docena de eras distintas de historia andina. Muchos han sobrevivido intacto por milenios, apenas desteñidos debido a la preparación sofisticada de tintes. Las materias textiles catalogadas aquí revisitan diseños clásicos del primer milenio DC. Profundizando la dimensionalidad, ampliando la gama del color, alterando el contenido, reacondicionando la composición, y haciéndolo nuevo en general, estos tapices entregan la psique intrigante de los americanos antiguos a una nueva audiencia. Sin embargo, el conocimiento tradicional dirige al tejedor en técnica y materiales. El proceso técnico que creó estos textiles monumentales terminantemente se adhiere al modelo andino antiguo. El material es lana pura de alpaca hilado a mano en husos tradicionales. Los tintes se derivan exclusivamente de las plantas, de los árboles, de los minerales e incluso de los insectos que habitan los Andes y el Amazonas peruanos según recetas precisas, hoy desconocidas por la mayoría de los artistas de fibra. De los pocos que utiliza la lana de alpaca, sólo un puñado todavía experimenta esta extensa y desafiadora preparación, eligiendo una lana más barata hilada en fábrica y teñida químicamente que carece de la variación tonal y el matiz que da vida a la lana hilada a mano. El simbolismo de la mayoría de los textiles preincaicos colocó figuras realista – felines, cóndores, jaguares y serpientes como deidades antropomorfos híbridos – dentro de profundos paisajes geométricos. Estas imágenes definieron a un pueblo; han sido un recordatorio constante de la condición humana: nuestra imaginación entonces nuestros dioses vinculan lo temporal (los seres vivos) y lo eterno (orden y caos matemático). El imperio de Wari, que puso la fundación para el imperio inca, crearon algunos de los diseños más intrigantes con la técnica más competente de la historia de las Américas. Los artistas individualistas de Wari hallaron el orgullo en sus interpretaciones cifradas de las imágenes ancestrales, encontrando equilibrios sensibles entre representativo y abstracto. Las composiciones poéticas que se encuentran en la cultura Wari a menudo representan a seres divinos mitológicos astutamente enmascarados en la abstracción. El mismo acto de tejer sirvió una función divina; proporcionar los instrumentos de la adoración que comunican el sentimiento religioso con imágenes nacidas de un estado de la meditación. Abanderado de recetas antiguas de teñido, maestro del telar, Oscar Huarancca ha dedicado los últimos seis años exclusivamente a la creación de los tapices exhibidos aquí. Desde adolescencia, el telar ha sido su templo y su hogar. Él ha llevado su conocimiento extenso por todo el Perú como profesor de tejido y teñido, decidido a convertir los artistas jovenes al camino de teñido natural que está en grave peligro. Él ha replicado más de trescientos colores hallados en textiles precolombinos, y ha descubierto muchos nuevos colores por medio de la experimentación de minerales raros encontrados en sus caminatas. Su colaboración reciente con el diseñador Evan Young-Walentine ha marcado la extensión de su gama de colores a miles de colores por medio de combinar dos teñidos distintos en un solo hilado. Young-Walentine, tambien conocido como March Young, es pintor y diseñador que estudió la filosofía del arte en Vassar College y antropología cultural en la Universidad de Perú (UNSCH). Sus diseños desafian los límites del arte textil andino con su estilo constructivo que crea profundidad através de numerosas capas de simbolismo histórico. © 2007 Evan Young-Walentine. Derechos Reservados.
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